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jueves, 19 de noviembre de 2015

Manifiesto de Cristianos: Religión y violencia en París


Religión y violencia en París

Manifiesto de los grupos: Cristianos Progresistas, la Red de Estudiantes de Teología de Chile, Grupo Hermenéutica Bíblica Severino Croatto y Camino de Oz sobre los hechos ocurridos el 13 de Noviembre del 2015 en la ciudad de París, Francia.

A la opinión pública:

Ante el intento de líderes espirituales de atenuar el trasfondo religioso de los atentados en París la noche del viernes 13 de noviembre de 2015, los cristianos aquí firmantes confesamos y declaramos:

• La religión, sin duda, se puede transformar en un peligro civilizatorio que genera odio, discriminación y violencia. Lo anterior fue uno de los principales puntos del recientemente fallecido antropólogo y teólogo francés René Girard.

• No podemos decirnos cristianos (progresistas o de la índole que sea) sin emitir un necesario perdón a la humanidad porque, pese a los esfuerzos de paz que judaísmo, cristianismo e Islam están realizando, aún no hemos acabado con los actos de violencia.

• No negamos, por tanto, que la religión sí tiene que ver en estos atentados. Sin olvidar tampoco que existen intereses económicos, territoriales, políticos y de mercado que también deben señalarse (de los cuales la religión es y siempre ha sido funcional a dichos intereses)

• Es necesario un replanteamiento del cristianismo (pero extendemos la observación a judaísmo e Islam) para alejarse de nichos fundamentalistas.

• Es imprescindible una postura flexible y abierta al mundo en diálogo y retroalimentación sobre nuestras creencias. El mundo debe ayudarnos a vivir nuestra fe de un modo más hospitalario.

• Manifestamos nuestro profundo rechazo a toda forma de violencia y en particular a la que se derive de intereses religiosos y queremos ser agentes de transformación para contribuir a que tales manifestaciones no vuelvan a ocurrir en el futuro.

Firman:

Isabel de la Rosa Aburto
Arturo Contreras
Leonardo Franco
Gustavo Valdivieso
Raúl Méndez
Cristianos Progresistas
(Cristianismo Desfundado)

Ricardo Meza Ibacache
Marco Meza-Flores
Camino de Oz

Dayan Castillo Silva
Josaphat Jarpa Ramírez
Red de Estudiantes de Teología de Chile

Leonardo Goyret
Cristina Conti
Gusmar Sosa
Laura Abate
Hermenéutica Bíblica Severino Croatto

sábado, 9 de marzo de 2013

Declaración Encuentro Transforma Joven 2013

Los y las jóvenes de Perú, Colombia, Ecuador y Chile participantes del encuentro Transforma Joven 2013 realizado del 19 al 24 de febrero en Santa Eulalia, Lima-Perú y pertenecientes a distintas iglesias y organizaciones cristianas evangélicas, luego de compartir comunitariamente una serie de experiencias, reflexiones, diálogos y oraciones en torno a distintos temas/problemas que afectan la vida de la iglesia y la sociedad en el contexto latinoamericano, declaramos públicamente que:

Cuidado del ambiente.
En el contexto latinoamericano estamos incumpliendo nuestra responsabilidad frente a la protección, conservación y administración de los recursos naturales, al permitir con nuestra indiferencia y complicidad el daño irreversible de los ecosistemas naturales que altera y pone en riesgo la sustentabilidad de la vida; como en el caso peruano de La Oroya, el Proyecto Conga, entre otros.

Confesamos que Dios creó los cielos y la tierra, lo hizo "bueno en gran manera" y puso al ser humano como administrador y protector de los mismos; por ende rechazamos la extracción indiscriminada de los recursos naturales que pone en riesgo la vida, para sustentar el actual sistema consumista

Violencia contra la mujer.
En nuestra realidad Latinoamericana las mujeres de todas las edades viven en un sistema de violencia, sometimiento y discriminación. Este se reproduce en nuestras iglesias evangélicas por una ligera e interesada interpretación de la biblia que contradice el propósito de Dios para la humanidad.

Afirmamos que es imprescindible el respeto a la dignidad de la mujer a partir de una interpretación bíblica acorde al plan de Dios de vida plena para toda la creación y en consecuencia, anhelamos que la iglesia sea un instrumento que promueva la equidad en las relaciones humanas en el contexto latinoamericano.

Incidencia Pública:
La actual participación política e incidencia pública por parte de un amplio sector de la iglesia evangélica es indiferente a las realidades de los más desfavorecidos de nuestras sociedades latinoamericanas, en razón de que no se involucra en las causas de los pobres y marginados en las luchas reivindicativas por la justicia, cayendo en las mismas prácticas corruptas de este sistema político, faltando a la integridad y transparencia, que busca privilegios personales por sobre el bien común, siendo irresponsables con nuestro compromiso social en la formación para la efectiva participación política desde la búsqueda de la justicia.

Creemos que es necesario el empoderamiento de las y los cristianos en torno a la transformación de nuestra América Latina (principalmente nosotros las nuevas generaciones), movilizando a las iglesias evangélicas para que caminen con los que sufren, un caminar sin afanes proselitistas, sin búsqueda de privilegios personales; sino basado en el testimonio de Jesús de servicio y amor al prójimo, comprometidas con la promoción de los derechos humanos y la justicia desde una mirada integral (Miqueas 6:8).

Sexualidad:
En nuestras sociedades latinoamericanas existe resistencia al diálogo abierto respecto a la sexualidad. Así mismo esta se replica en nuestras iglesias al desvalorar el cuerpo, ignorar la integralidad del ser humano y mantener lógicas opresivas y discriminatorias hacia mujeres y hombres.

Proponemos que desde la iglesia debemos generar espacios de diálogo para la reflexión bíblica-teológica contextualizada en torno a la valoración de nuestros cuerpos y la integralidad del ser humano. Así mismo rechazamos todo tipo de prácticas opresivas en torno a la sexualidad, tales como: abuso sexual, trata de personas, discriminación por identidad de género y orientación sexual, entre otras.

Shalom/Evangelización:
Un amplio sector de las iglesias evangélicas en Latinoamérica a partir de un enfoque proselitista de misión ha distorsionado el término "evangelización" a la idea de "ganar almas" y reducirlo a la proclamación verbal, descuidando el florecimiento de una vida en abundancia para todos y todas, especialmente para aquellas personas en situación de injusticia.

Afirmamos que la comunicación del evangelio es palabra encarnada en acciones, y abarca todas las áreas de la vida. El propósito de Jesús fue formar comunidades que le sigan y asuman un compromiso en la restauración de toda la creación.

http://www.pazyesperanza.org/documentos/declaracion_encuentro_transforma_joven_2013.pdf

lunes, 21 de enero de 2013

Declaración de jóvenes cristianos sobre el denominado “Conflicto Mapuche”


Quienes firmamos somos un grupo de cristianos y cristianas, de distintas confesiones y miembros/as de diversas comunidades de fe. No buscamos, con esto, arrogarnos la voz de lo que se denomina comúnmente como “pueblo”, “mundo” o “lo” evangélico. Mucho menos de “lo” cristiano. Somos cristianos y cristianas que proponemos una lectura de nuestra realidad societal a la luz del evangelio, pero entendemos que nuestras opiniones no necesariamente representan a la totalidad de las diversas opiniones que se manifiestan en medio nuestro.


Nos hemos unido, con el propósito de alzar nuestra voz, compelidos por nuestra lectura de la fe, frente a la interpretación y práctica conducente del Estado chileno relacionado a lo que se ha llamado “el conflicto mapuche”, y que ha tenido como consecuencia el actuar represivo y militarizado de las fuerzas policiales en la zona de la Araucanía que a la lectura hegemónica de lo que ocurre  se manifiesta en los medios de comunicación de masas. Todos estos actores, no han dudado en criminalizar y demonizar tanto a los y las mapuche en tanto sujetos y sujetas, como a sus acciones de legítima demanda y protesta.

Por ello, declaramos que:

  1. Creemos necesario que toda lectura del conflicto debe realizarse en forma historizada. Regularmente, lo que se hace, es remontar la lucha del pueblo mapuche a la llegada del “hombre blanco” a estas tierras, lo que ha llevado a levantar el mito de que éste es un largo conflicto, que excede a la construcción del Estado-nación, con lo que se endosa la responsabilidad de su génesis a otro país. Pero tanto a luz de las investigaciones históricas, como de los testimonios de las comunidades mapuche, este conflicto comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, con el proceso denominado “Pacificación de la Araucanía”, burdo eufemismo que oculta la ocupación y el despojo violento de las tierras que ha conllevado pobreza estructural, marginación y discriminación. Eso hace comprender, desde otro prisma, las acciones reivindicativas y de protesta que sectores de este pueblo han llevado a cabo a lo largo de nuestra historia contemporánea con el Estado chileno y sus políticas. Las demandas del pueblo mapuche son legítimas en su prisma histórico, político, social, económico y cultural.

  1. Creemos que el tratamiento que ha hecho el Estado de Chile, y particularmente el actual Gobierno presidido por Sebastián Piñera Echeñique, no sólo es equivocado sino completamente arbitrario y contrario al ejercicio democrático. No olvidemos que la Ley Nº 18.314, que determina las conductas terroristas y fija las penalidades para ella, fue parte de la política dictatorial chilena (promulgada en mayo de 1984) frente al movimiento social que pugnó por la recuperación de la democracia. Era una ley que buscaba criminalizar y reprimir la protesta social, además de violar el derecho a manifestación, el derecho a libertad de expresión y el derecho a reunión. En ese mismo espíritu los gobiernos de la Concertación y el actual, de la Alianza por Chile, han usado esta ley, e incluso a la aplicación de la misma, se suma a la puesta en marcha de la Ley de Seguridad Interior del Estado.

  1. Como herederos y herederas de la transición a la democracia podemos constatar, tal y como hemos visto en el pasado reciente: torturas y vejámenes a los/as detenidos/as, producción de “pruebas” incriminatorias (no olvidamos el montaje en el llamado “Caso Bombas), uso de testigos/as encubiertos/as, “doble procesamiento” en las Fiscalías civiles y militares, aplicación de penas desmedidas, allanamientos con un aparataje excesivo de fuerza que violenta la voluntad de hombres, mujeres y niños y niñas, y que incluso ha llevado a la muerte de comuneros/as y weichafes.

  1. Repudiamos el acto violento que derivó en la muerte de Werner Luchsinger y Vivianne McKay, con la misma fuerza con la que repudiamos los impunes asesinatos de Basilio Coñonao (quien muriera calcinado), Julio Huentecura, Xenón Díaz, Juan Collihuín, Matías Catrileo, Johnny Cariqueo, Jaime Mendoza, José Toro, entre otros/as. No propugnamos con esto la “lógica del empate”, porque no somos indiferentes al dolor y al sufrimiento de los/as seres queridos de las víctimas, pero sí buscamos expresar que el asesinato se ha manifestado con anterioridad, y con alevosía similar, pero sin la intervención directa de representantes del Estado de Chile, sin la participación de los/as mismos/as en sus funerales, sin la misma aplicación de la legalidad vigente y sin el mismo tratamiento de los medios de comunicación de masas. No justificamos el uso de la violencia, no creemos que debemos hacer algo para apurar el principio bíblico de la siembra y la cosecha. Sin eliminar el repudio a los actos violentos que trasuntan en daño a seres humanos, entendemos que se trata de una manifestación radical del derecho que este pueblo tiene de reclamar su reconocimiento. Se trata de una violencia reactiva frente a la sistematicidad y duración de una violencia de carácter estructural e histórica.

  1. Hacemos un llamado al Estado de Chile, a quienes componen sus Poderes y a todos los actores y actoras que estén comprometidos/as en el desarrollo de políticas públicas relacionadas al pueblo mapuche y a todas las etnias indígenas y originarias que habitan nuestro país, de manera que se sienten las bases para un diálogo honesto y auténticamente participativo, que posibilite un piso mínimo de reconocimiento  de la autonomía política y social de las comunidades indígenas y originarias de nuestro país, reconociendo el carácter multiétnico y pluricultural del mismo, y la restitución de sus tierras despojadas de manera violenta. Creemos que dicho entendimiento debe hacerse en el marco de un proceso democrático que garantice la participación de los actores sociales, evitando la falta de transparencia y el clientelismo que sólo harían pervivir las desigualdades.

  1. Finalmente, hacemos un reconocimiento a actores y actoras del cristianismo, de diversas confesiones y comunidades, que han alzado su voz y han acompañado en ésta hora histórica a quienes sufren los rigores de la violencia. Caminamos con ellos y ellas en la lectura y valoración de los textos bíblicos que nos llaman a romper con el binarismo que opone el decir del hacer. De la misma manera valoraríamos que otros actores y actoras del cristianismo, tanto autoridades eclesiásticas como laicos y laicas comprometidos/as, levanten una voz profética y pastoral frente a los errores y atrocidades de quienes violentan los cuerpos y la voluntad de los y las “pobres” de la tierra, siendo en este camino luz que alumbra y sal que sazona y preserva.

Los/as firmantes, hemos visto que parte importante de las autoridades de Estado se reconocen como cristianos y cristianas. No dudamos de su praxis religiosa ni de la buena fe en la que ésta se basa. Pero hacemos un llamado a recordar la importancia de nuestras acciones, reconocidas como “frutos” según la metáfora bíblica. Y dentro de esas acciones está nuestro deber con los/as pobres y con quienes sufren los rigores de la opresión. Recordamos las palabras del Proverbista en el Antiguo Testamento cuando decía que: “Quienes oprimen a los pobres insultan a su Creador, pero quienes los ayudan lo honran” (Proverbios 14:31). Dicha “ayuda” no la entendemos como un acto vertical, que presupone nuestra superioridad. Por el contario, propugnamos como “artesanos y artesanas de la paz”, el entendimiento y el esfuerzo mancomunado con quienes luchan por un mundo diferente, en los que la justicia, la verdad y la libertad sean una constante. Para ello, comprometemos nuestros esfuerzos a colaborar en todas las instancias que reclamen nuestra participación. Esto, porque creemos que el mensaje cristiano consiste en “llevar la Buena Noticia a los pobres. [… En] proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor” (Lucas 4:18,19).

Santiago, enero de 2013.



Firmas del Comité de Iniciativa.

Luis Pino, Profesor de Historia
Daniela Aceituno, Trabajadora Social
Patricio Moya, Licenciado en Teología.
Andres Hurtado, Licenciado en Historia.
Karina Ojeda, Socióloga.
Josaphat Jarpa, Estudiante de Teología.

Firmas de adherentes a la declaración.

Sebastián Altimira Egresado de Derecho U. de Chile Iglesia NN
Jonathan Morales Altamirano Estudiante de Derecho, Universidad de Chile. Iglesia Metodista Pentecostal de Chile Revista Razón y Pensamiento Cristiano (www.rypc-org.org)
Andrés Hurtado Licenciado en Historia I.M:P
Camila Montero Salazar Socióloga
Pablo Vargas M Proyectista Mecánico Pentecostal Naciente
Javier Romero T. Estudiante de Periodismo / Comunicador Popular Bíblico Bautista tengomitribuna.com
RAÚL FRANCISCO SOTO MUÑOZ PROFESOR DE RELIGIÓN CATÓLICA IGLESIA CATÓLICA COLEGIO INSTITUTO AMÉRICA DE MAIPÚ
Jorge Omar Silva Flores Teologo Catolico
Rodrigo Díaz Raquelich Trabajador Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, El Alfarero
Camila Vergara Estudinte IELCH
Nicolas Vargas Estudiante Iglesia Evangelica luterana
jose estudiante metodista pentecostal
Indira estudiante
Patricia Navarrete Arriaza Estudiante Pedagogía en Religión
mario andrés aguirre lagos profesor historia y ciencias sociales Iglesia Presbiteriana de Chile
José María Jarry Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía Iglesia Católica.
Esther Baruja Estudiante de Maestría Iglesia Unida de Cristo
José Fuentes Castillo Estudiante Iglesia Bautista Eben-Ezer. La Florida
Esther Soto Marambio Estudiante Cristiana evangelica
Elisa Serrano Olivares Estudiante de Teología Comunidad Teológica Evangélica de Chile
Elisa Abigail Busto Serrano Estudiante iglesia Pentecostal Apostólica del nombre de Jesucrito
Sebastian Murillo Estudiante Catedral del Rey CEFIR
Harry Vollmer Estudiante de Historia, U. de Chile Iglesia Luterana
Patricio Valenzuela S. Ingeniero Informático
Javier Figueroa Estudiante
Elías Acevedo Estudiante teología. Seminario Teológico Bautista Iglesia Bautista Lo Prado
Carla Carrera Estudiante
Rodrigo Castillo Jofré Estudiante Iglesia Evangélica Luterana
Cristián Andrés Cepeda Oropesa Estudiante de Sociología. Asamblea de Dios ASA
German Quintana Profesor Iglesia Pacto Chile Iglesia Pacto Chile
Felipe Elgueta Traductor/Asesor Musical Iglesia Anabautista "Puerta del Rebaño"
Daniela Cheuquepan Estudiante Tecnico en Enfermeria
Cesar Lizana Ingeniero Cristiano Catolico AUC
Paulina Cabrera Interna 6° de Medicina Iglesia Luterana Martin Luther, Concepción.
Luis Cuevas Ingeniero Comercial Iglesia Evangélica Pentecostal
María Ester Garrido Cancino Docente Nuestra Sedñora de Los Parrales Militante Izquierda Cristiana de Chile
Daniela Macaya Egresada de Derecho
Patricio Vejar Laico Comunidad Ecuménica Martin Luther King
Hector Mendez Electricista