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martes, 18 de junio de 2013

Iglesia rompe el silencio y levanta tu voz… Educación en Chile.


¿No es éste el ayuno que Yo escogí: Desatar las ligaduras de impiedad, Soltar las coyundas del yugo, Dejar ir libres a los oprimidos, Y romper todo yugo? ¿No es para que compartas tu pan con el hambriento, Y recibas en casa a los pobres sin hogar; Para que cuando veas al desnudo lo cubras, Y no te escondas de tu semejante?

Entonces tu luz despuntará como la aurora, Y tu recuperación brotará con rapidez.

Delante de ti irá tu justicia; Y la gloria del Señor será tu retaguardia.

Entonces invocarás, y el Señor responderá; Clamarás, y El dirá: ‘Aquí estoy.’

Si quitas de en medio de ti el yugo, El amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,

Y si te ofreces ayudar al hambriento, Y sacias el deseo del afligido, Entonces surgirá tu luz en las tinieblas, Y tu oscuridad será como el mediodía.

El Señor te guiará continuamente… (Isaías 58 6-11 - NBLH)



Esta semana se ha llamado al “Tomazo Nacional”. [1] diversos grupos de estudiantes han paralizado sus clases y se han sumado a la demanda educacional que estallo principalmente en el 2011, pero que responde a demandas históricas de parte de las chilenas y chilenos, que cada vez más se ve violentada por un sistema que las empobrece, endeuda e indigna. Durante estos años han aparecido voces importantes en solidaridad con esta movilización, desde “los abuelos”, Madres, Padres, Hijos e hijas, economistas, intelectuales, del mundo académico, desde otras partes del mundo… ¡en fin! Son muchos los que han visto esperanza en este movimiento en poder construir un mejor lugar donde podamos vivir, donde la educación no sea tan sólo un acto de consumo para los más privilegiados sino de derechos para todas y todos.



Escribo como estudiante y evangélico… donde frente a esta situación he extrañado voces firmes y permanentes desde nuestra fe cristiana-Evangélica que impulsen el clamor por la justicia, [2] no es posible que se mantenga imparcialidad cuando gran parte del país demanda un actuar justo y equitativo, no puede ser que Chile vaya creciendo en índices macro-económicos y siga el aumento de costo de vida, cubriendo la pobreza con falsas categorías, con servicios básicos inaccesibles, llevando a las familias de nuestro país al sobreendeudamiento, empobreciéndolas y limitando su acceso a vivir una vida digna. Ser cristiano no significa estar alejado del sistema que afecta a nuestras vidas, el actuar profético debe ser de denuncia frente a las opresiones que causa ya sea este sistema o quien sea. “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”.[2] Jesús no fue imparcial, así lo señala la Biblia, tuvo preferencia con los pobres de su tiempo “…Buenas nuevas a los pobres… los quebrantados de corazón… los cautivos… ciegos… a los oprimidos” [3]; Ser seguidor de Jesús es ser seguidor de su actuar. Un mensaje muy cierto había en un lienzo de los estudiantes de la UC “Jesús no habría podido ser universitario; su padre era un carpintero”. El Mensaje de Jesús podría estar tan vigente en este tema, pero nuestras “teologías” provenientes de sectores fundamentalistas, acomodados en un sistema de mercado han tenido que esperar por darle preferencia a una espiritualidad individualista, preocupada del crecimiento personal, la emoción, el sensacionalismo, en discusiones sobre los conflictos de poder y la tradición religiosa, dejando como última opción la clave de la vida cristiana, “Amar al prójimo como a uno mismo”.[3]



El Amor al prójimo no basta con cantarlo en melodiosas canciones o expresarlo en nuestros discursos desgastados, esas acciones nos tienen en una crisis como “Iglesia” la inconsecuencia de nuestra hablar con nuestro actuar no ha sido favorable en las mayorías de las Iglesias, parece ser que no es compatible tener una vida en vista a las necesidades de los otros al igual que las nuestras, y es que nuestra indiferencia con el dolor, nos hace perder cada vez más creebilidad en nuestra mensaje “esperanzador”. “Iglesia! levanta tu voz, denuncia la injusticia, realiza propuestas concretas de salvación, no solo moral y del alma, sino salvación concreta aquí y ahora, dignidad para el ser humano, para el débil, para el que sufre. Levántate y denuncia al sistema mercantil opresor y esclavizante, que tiende lazos y cadenas que atan a las personas, aun más que los problemas sexuales ¿o será que estás demasiado sumergida en él?”[4]… Pregunta pertinente en este tiempo, muchos de nosotros Evangélicos, cristianos y cristianas, vemos con admiración el legado de otros quienes dejaron un marca en la historia de la humanidad por su compromiso con el otro: Dietrich Bonhoffer, Mather Luther King, Florence Nightingale, Hellmunt Frenz, Pierre Dubois, Roberto Boltón (recientemente fallecido), José Aldunate, por nombrar algunos emblemáticos. Hoy parece ser que nuestro actuar de la fe es muy lejano a la de ellos, y peor aún… lejano a lo dicho por el Maestro en el sermón del monte.



No debemos suponer que el clamor de los estudiantes, de las familias chilenas es un clamor “ideologizado” como suponen algunos, no tiene por qué ser la proclama de “Justicia social”, sólo de algunas fuerzas políticas o de algunas “ideologías”, debido a nuestro abandono como cristianos de aquella proclama manifestada en Jesús y su mensaje del Reino de Dios y su justicia, que a sido tristemente desconocida y olvidada en nuestro actuar evangélico. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”[5] hemos estigmatizado las demandas como si fueran sólo de ciertos grupos y no quienes creen en la conformación de una sociedad más justa y equitativa.



Alcemos nuestra voz frente a la injusticia, frente a la violencia de este sistema, participemos en propuestas para construir un mejor país para vivir. En nuestras reuniones de jóvenes, en la escuela dominical, en los sermones, en las conversaciones con nuestros hermanos y hermanas. Hablemos de lo cotidiano en nuestros espacios de fe. Seamos ciudadanos proactivos, empoderemos a los que hoy no tienen voz, a los excluidos, los marginados, no sigamos en el camino de la indiferencia y no veamos el dolor del otro como ajeno, estamos en un proceso que está haciendo historia en nuestro país, la ciudadanía se está autoconvocando a realizar transformaciones sociales, por ningún motivo debemos quedar ajenos a estas transformaciones, sino debemos impulsarlas, y colaborar con todas nuestras fuerzas para que los principios más nobles de nuestra fe se permeen en nuestra sociedad, la justicia, la bondad, la solidaridad… tan ajenas hoy por un sistema donde el centro es el dinero y el poder económico, al cual Jesús rechazo tan categóricamente. “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.[8] . “La iglesia invita a los actores a dialogar. No a negociar, porque la educación no debe ser un negocio, no a rendirse, porque la educación no es una guerra. Sino a mirar la actitud de uno que sí sabe educar, pues por algo le llamaban el Maestro”.[6]



* Josaphat Jarpa: Estudiante en la Facultad Evangélica de Teología CTE. Miembro del Observatorio Iglesia y Sociedad - OIS.



[1] Lista de Colegios y universidades movilizadas: http://infestu2013.wix.com/listamovilizados

[2] Es necesario destacar que algunas Iglesias que representan si bien un sector minoritario dentro del sector protestante-evangélico no han quedado en el silencio y se han pronunciado a favor del Movimiento estudiantil. Cómo así la Iglesia Católica. Comparto a continuación algunas declaraciones públicas:

1.- Directorio Nacional Pastoral Juvenil Iglesia Evangélica Luterana en Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA ANTE LA MOVILIZACIÓN UNIVERSITARIA Y SECUNDARIA”. Chile, Junio 17 de 2011. http://ctedechile.cl/pdf/Declaracion_publica_Pastoral_Juveniel_IELCH%20(2).pdf

2.- Consejo Nacional Federación Juventud Metodista de Chile “Declaración Pública de la Juventud Metodista de Chile respecto al conflicto educacional en nuestro país” Domingo, 28 de agosto de 2011

http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/09/declaracion-publica-de-la-juventud.html

3.- Iglesia Metodista de Chile “LA IGLESIA METODISTA DE CHILE A LA OPINIÓN PÚBLICA” Angol, Chile, 16 de octubre de 2011.

http://fasic.org/decla_imch.pdf

4.- Iglesia Menonita de Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA IGLESIA MENONITA DE CONCEPCIÓN - CHILE. ANTE LA ACTUAL CRISIS DE LA EDUCACIÓN CHILENA” Concepción, Chile, 18 de agosto de 2011.

http://amlac.org.ar/noticias/070911DeclCrisisEduc.html

5.- Iglesia Evangélica Luterana en Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA EN CHILE” 24 Agosto de 2011.

http://iluterana.cl/index/?p=1038

6.- Pastores Bautistas de la Región de Coquimbo, URPAB, “CARTA DE PASTORAL DE ORIENTACIÓN ANTE LOS CONFLICTOS DE LA EDUCACIÓN EN CHILE”. 18 de Septiembre de 2011, Coquimbo.

http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/09/carta-de-pastoral-de-orientacion-ante.html

[2] Hechos 4:19-20 (VRV)

[3] Lucas 4:18 (VRV)

[4] Hidalgo, Lissett Belen. “Por la Familia…” [en línea]. Consultado [17 de Junio del 2013]. Disponible en la Web: http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/07/por-la-familia-por-belen-hidalgo.html

[5] Mateo 5:6 (VRV)

[6] Vidal Sandoval, Juan. "Movilizaciones Estudiantiles: Reflexión Pastoral”,[en línea]. Consultado [17 de Junio del 2013]. Disponible en la Web: http://www.imp.cl/2011/movilizaciones-estudiantiles-reflexion-pastoral/

sábado, 9 de marzo de 2013

Declaración Encuentro Transforma Joven 2013

Los y las jóvenes de Perú, Colombia, Ecuador y Chile participantes del encuentro Transforma Joven 2013 realizado del 19 al 24 de febrero en Santa Eulalia, Lima-Perú y pertenecientes a distintas iglesias y organizaciones cristianas evangélicas, luego de compartir comunitariamente una serie de experiencias, reflexiones, diálogos y oraciones en torno a distintos temas/problemas que afectan la vida de la iglesia y la sociedad en el contexto latinoamericano, declaramos públicamente que:

Cuidado del ambiente.
En el contexto latinoamericano estamos incumpliendo nuestra responsabilidad frente a la protección, conservación y administración de los recursos naturales, al permitir con nuestra indiferencia y complicidad el daño irreversible de los ecosistemas naturales que altera y pone en riesgo la sustentabilidad de la vida; como en el caso peruano de La Oroya, el Proyecto Conga, entre otros.

Confesamos que Dios creó los cielos y la tierra, lo hizo "bueno en gran manera" y puso al ser humano como administrador y protector de los mismos; por ende rechazamos la extracción indiscriminada de los recursos naturales que pone en riesgo la vida, para sustentar el actual sistema consumista

Violencia contra la mujer.
En nuestra realidad Latinoamericana las mujeres de todas las edades viven en un sistema de violencia, sometimiento y discriminación. Este se reproduce en nuestras iglesias evangélicas por una ligera e interesada interpretación de la biblia que contradice el propósito de Dios para la humanidad.

Afirmamos que es imprescindible el respeto a la dignidad de la mujer a partir de una interpretación bíblica acorde al plan de Dios de vida plena para toda la creación y en consecuencia, anhelamos que la iglesia sea un instrumento que promueva la equidad en las relaciones humanas en el contexto latinoamericano.

Incidencia Pública:
La actual participación política e incidencia pública por parte de un amplio sector de la iglesia evangélica es indiferente a las realidades de los más desfavorecidos de nuestras sociedades latinoamericanas, en razón de que no se involucra en las causas de los pobres y marginados en las luchas reivindicativas por la justicia, cayendo en las mismas prácticas corruptas de este sistema político, faltando a la integridad y transparencia, que busca privilegios personales por sobre el bien común, siendo irresponsables con nuestro compromiso social en la formación para la efectiva participación política desde la búsqueda de la justicia.

Creemos que es necesario el empoderamiento de las y los cristianos en torno a la transformación de nuestra América Latina (principalmente nosotros las nuevas generaciones), movilizando a las iglesias evangélicas para que caminen con los que sufren, un caminar sin afanes proselitistas, sin búsqueda de privilegios personales; sino basado en el testimonio de Jesús de servicio y amor al prójimo, comprometidas con la promoción de los derechos humanos y la justicia desde una mirada integral (Miqueas 6:8).

Sexualidad:
En nuestras sociedades latinoamericanas existe resistencia al diálogo abierto respecto a la sexualidad. Así mismo esta se replica en nuestras iglesias al desvalorar el cuerpo, ignorar la integralidad del ser humano y mantener lógicas opresivas y discriminatorias hacia mujeres y hombres.

Proponemos que desde la iglesia debemos generar espacios de diálogo para la reflexión bíblica-teológica contextualizada en torno a la valoración de nuestros cuerpos y la integralidad del ser humano. Así mismo rechazamos todo tipo de prácticas opresivas en torno a la sexualidad, tales como: abuso sexual, trata de personas, discriminación por identidad de género y orientación sexual, entre otras.

Shalom/Evangelización:
Un amplio sector de las iglesias evangélicas en Latinoamérica a partir de un enfoque proselitista de misión ha distorsionado el término "evangelización" a la idea de "ganar almas" y reducirlo a la proclamación verbal, descuidando el florecimiento de una vida en abundancia para todos y todas, especialmente para aquellas personas en situación de injusticia.

Afirmamos que la comunicación del evangelio es palabra encarnada en acciones, y abarca todas las áreas de la vida. El propósito de Jesús fue formar comunidades que le sigan y asuman un compromiso en la restauración de toda la creación.

http://www.pazyesperanza.org/documentos/declaracion_encuentro_transforma_joven_2013.pdf

domingo, 3 de marzo de 2013

Iglesia basta de la tortura… a un año de la muerte de Daniel Zamudio.


“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”.
Isaías 53:3-4 (RVR1960).

La madrugada del 3 de marzo del 2011, en una conocida plaza de Santiago de Chile, cuatro jóvenes masacraron a golpes a un joven de 24 años. Su nombre pasó a ser un emblema para la visibilización de una demanda que se mantenía castigada. Durante los 24 días de agonía, rondó por la web el siguiente texto:

“A Daniel Zamudio lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Le apagaron cigarrillos en el cuerpo. Le desfiguraron la cara. Le arrojaron varias veces una piedra: en el estómago, en el rostro y en otras partes del cuerpo. Le arrancaron parte de una oreja. Le rompieron una botella en la cabeza y le marcaron tres cruces esvásticas en la piel con pedazos de vidrio. Hicieron palanca con una de sus piernas… hasta que el hueso cedió y se rompió”.

Me llamó la atención en aquel entonces ver en muchos espacios cristianos muestras de compasión, calificando el hecho como una tragedia “inaceptable”. Tras un año me doy cuenta que esta actitud fue sólo un síndrome del efecto mediático comunicacional, y no una indignación sincera frente a la discriminación y violencia que existe hacia las personas no heterosexuales. Todo este proceso pareció ser una “Teletón Gay”, y como buena Teletón, duró hasta el cierre del espectáculo. Luego vendría la total indiferencia. Sin embargo, algunos cristianos y cristianas marcamos esta experiencia como algo irrepetible y por ende trabajamos dentro de nuestros espacios para construir comunidades que no repliquen la basura a la que nos somete este sistema. Muchos creemos que es posible que dentro de una sociedad homofóbica las Iglesias sean un espacio de alternativa inclusiva, solidaria y no propagadora de violencia. Violencia que actualmente se hace a través de discursos llenos de odio, discriminación y condena.

No tan sólo murió Daniel. Sus agresores fueron muertos antes, acabados por este sistema que te aniquila en vida y te somete a sus ideologías de muerte. Ideologías muy presentes en nuestros espacios comunes. La producción y reproducción de estos discursos lleva a una muerte sistemática que es necesario detener. No basta con una ley anti-discriminación si no cambiamos nuestra manera de pensar, alineada por completo a este sistema de violencia. Muchas velas se han prendido en Chile en memoria de quienes han sufrido por culpa de la construcción social de una moral clasista, racista y sexista, instalada con espada y sangre indígena: Claudia Moya Silva, transexual asesinada en julio del 2001; Martina Orellana, transexual golpeada y baleada en la calle en enero de este año; Mónica Briones, lesbiana pateada ferozmente por un agente de la CNI cerca de Plaza Italia en los 80. Estas son sólo algunas de las despreciadas y desechadas entre los hombres, experimentadas en quebranto y dolor; y de las cuales escondimos nuestro rostro, fueron menospreciadas, y no las estimamos.

Hace una semana conversaba con un grupo de jóvenes cristianos sobre el tema de la “homosexualidad”. La cuestión en la que se centraba el diálogo finalmente consistía en cuándo y dónde empieza el supuesto pecado de “homosexualidad”. Una extendida conversación que, tras casi una ecuación matemática, investigación perita-forense, exámenes médicos y consultas con los espíritus chocarreros, lamentablemente no sirvió para cambiar la impresión preconcebida de aquellos jóvenes, convencidos de que la práctica era condenable. Finalmente no llegamos a conclusiones consensuadas, pero me hizo pensar en cómo nuestras iglesias conviven con ideologías y teologías que no son otra cosa que discursos de tortura. Me permitió darme cuenta que muchos creyentes de convicciones honestas concordantes con el evangelio, paradójicamente pasan a ser reproductores de una práctica de exclusión, fomentada por este sistema para la mantención del poder. No se puede separar la sexualidad del poder: la sexualidad es el mayor instrumento de dominación simbólica, y es necesario acabar con la dominación.

Me sorprende que aquellos que discrepan de estas teologías e ideologías del terror, muestren pasividad frente al tema y vivan en una autocensura para mantener ciertas “comodidades”. Quienes creemos en el evangelio como una practica de justicia de Dios tenemos el compromiso de caminar con quienes sufren exclusión y por ende no podemos seguir en silencio. ¡No más! Hablar de justicia y no mencionar la opresión por la orientación sexual o identidad de género es un acto de indolencia y cobardía. No creo que sigamos hablando de la construcción de un mundo más justo si no vencemos la violencia de género y sexual, por muy hereje que esto suene hoy para algunos. En su tiempo era una herejía decir que los indígenas tenían alma, herejía decir que la mujer era igual al hombre, herejía decir que los esclavos debían ser libres y también herejía decir que los negros tenían igualdad de derechos que los blancos. También un hijo de un carpintero de Nazaret fue un hereje al proclamar buenas nuevas a los pobres en una Palestina invadida por el Imperio Romano y explotada por la religión imperante. No obstante, durante su vida buscó justicia para los oprimidos de su sociedad, enfrentando a todo poder de opresión, poder que finalmente lo llevó a la muerte.

Me resisto a creer que Dios es un macho que detesta a los homosexuales. Resisto creer que no podemos hablar de sexualidad porque ya está todo zanjado desde los textos medievales. Me resisto a conformarme con ser iglesia solo para heterosexuales. Resisto creer que en la cena del Señor nos preguntarán nuestra identidad de género u orientación sexual. Resisto creer que tenga que haber más violencia para acabar con la homofobia en nuestras iglesias. En resistencia creo en Dios habitando en toda su creación, que gime por justicia para el aquí y ahora.

#JusticiaParaDanielZamudio

lunes, 21 de enero de 2013

Declaración de jóvenes cristianos sobre el denominado “Conflicto Mapuche”


Quienes firmamos somos un grupo de cristianos y cristianas, de distintas confesiones y miembros/as de diversas comunidades de fe. No buscamos, con esto, arrogarnos la voz de lo que se denomina comúnmente como “pueblo”, “mundo” o “lo” evangélico. Mucho menos de “lo” cristiano. Somos cristianos y cristianas que proponemos una lectura de nuestra realidad societal a la luz del evangelio, pero entendemos que nuestras opiniones no necesariamente representan a la totalidad de las diversas opiniones que se manifiestan en medio nuestro.


Nos hemos unido, con el propósito de alzar nuestra voz, compelidos por nuestra lectura de la fe, frente a la interpretación y práctica conducente del Estado chileno relacionado a lo que se ha llamado “el conflicto mapuche”, y que ha tenido como consecuencia el actuar represivo y militarizado de las fuerzas policiales en la zona de la Araucanía que a la lectura hegemónica de lo que ocurre  se manifiesta en los medios de comunicación de masas. Todos estos actores, no han dudado en criminalizar y demonizar tanto a los y las mapuche en tanto sujetos y sujetas, como a sus acciones de legítima demanda y protesta.

Por ello, declaramos que:

  1. Creemos necesario que toda lectura del conflicto debe realizarse en forma historizada. Regularmente, lo que se hace, es remontar la lucha del pueblo mapuche a la llegada del “hombre blanco” a estas tierras, lo que ha llevado a levantar el mito de que éste es un largo conflicto, que excede a la construcción del Estado-nación, con lo que se endosa la responsabilidad de su génesis a otro país. Pero tanto a luz de las investigaciones históricas, como de los testimonios de las comunidades mapuche, este conflicto comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, con el proceso denominado “Pacificación de la Araucanía”, burdo eufemismo que oculta la ocupación y el despojo violento de las tierras que ha conllevado pobreza estructural, marginación y discriminación. Eso hace comprender, desde otro prisma, las acciones reivindicativas y de protesta que sectores de este pueblo han llevado a cabo a lo largo de nuestra historia contemporánea con el Estado chileno y sus políticas. Las demandas del pueblo mapuche son legítimas en su prisma histórico, político, social, económico y cultural.

  1. Creemos que el tratamiento que ha hecho el Estado de Chile, y particularmente el actual Gobierno presidido por Sebastián Piñera Echeñique, no sólo es equivocado sino completamente arbitrario y contrario al ejercicio democrático. No olvidemos que la Ley Nº 18.314, que determina las conductas terroristas y fija las penalidades para ella, fue parte de la política dictatorial chilena (promulgada en mayo de 1984) frente al movimiento social que pugnó por la recuperación de la democracia. Era una ley que buscaba criminalizar y reprimir la protesta social, además de violar el derecho a manifestación, el derecho a libertad de expresión y el derecho a reunión. En ese mismo espíritu los gobiernos de la Concertación y el actual, de la Alianza por Chile, han usado esta ley, e incluso a la aplicación de la misma, se suma a la puesta en marcha de la Ley de Seguridad Interior del Estado.

  1. Como herederos y herederas de la transición a la democracia podemos constatar, tal y como hemos visto en el pasado reciente: torturas y vejámenes a los/as detenidos/as, producción de “pruebas” incriminatorias (no olvidamos el montaje en el llamado “Caso Bombas), uso de testigos/as encubiertos/as, “doble procesamiento” en las Fiscalías civiles y militares, aplicación de penas desmedidas, allanamientos con un aparataje excesivo de fuerza que violenta la voluntad de hombres, mujeres y niños y niñas, y que incluso ha llevado a la muerte de comuneros/as y weichafes.

  1. Repudiamos el acto violento que derivó en la muerte de Werner Luchsinger y Vivianne McKay, con la misma fuerza con la que repudiamos los impunes asesinatos de Basilio Coñonao (quien muriera calcinado), Julio Huentecura, Xenón Díaz, Juan Collihuín, Matías Catrileo, Johnny Cariqueo, Jaime Mendoza, José Toro, entre otros/as. No propugnamos con esto la “lógica del empate”, porque no somos indiferentes al dolor y al sufrimiento de los/as seres queridos de las víctimas, pero sí buscamos expresar que el asesinato se ha manifestado con anterioridad, y con alevosía similar, pero sin la intervención directa de representantes del Estado de Chile, sin la participación de los/as mismos/as en sus funerales, sin la misma aplicación de la legalidad vigente y sin el mismo tratamiento de los medios de comunicación de masas. No justificamos el uso de la violencia, no creemos que debemos hacer algo para apurar el principio bíblico de la siembra y la cosecha. Sin eliminar el repudio a los actos violentos que trasuntan en daño a seres humanos, entendemos que se trata de una manifestación radical del derecho que este pueblo tiene de reclamar su reconocimiento. Se trata de una violencia reactiva frente a la sistematicidad y duración de una violencia de carácter estructural e histórica.

  1. Hacemos un llamado al Estado de Chile, a quienes componen sus Poderes y a todos los actores y actoras que estén comprometidos/as en el desarrollo de políticas públicas relacionadas al pueblo mapuche y a todas las etnias indígenas y originarias que habitan nuestro país, de manera que se sienten las bases para un diálogo honesto y auténticamente participativo, que posibilite un piso mínimo de reconocimiento  de la autonomía política y social de las comunidades indígenas y originarias de nuestro país, reconociendo el carácter multiétnico y pluricultural del mismo, y la restitución de sus tierras despojadas de manera violenta. Creemos que dicho entendimiento debe hacerse en el marco de un proceso democrático que garantice la participación de los actores sociales, evitando la falta de transparencia y el clientelismo que sólo harían pervivir las desigualdades.

  1. Finalmente, hacemos un reconocimiento a actores y actoras del cristianismo, de diversas confesiones y comunidades, que han alzado su voz y han acompañado en ésta hora histórica a quienes sufren los rigores de la violencia. Caminamos con ellos y ellas en la lectura y valoración de los textos bíblicos que nos llaman a romper con el binarismo que opone el decir del hacer. De la misma manera valoraríamos que otros actores y actoras del cristianismo, tanto autoridades eclesiásticas como laicos y laicas comprometidos/as, levanten una voz profética y pastoral frente a los errores y atrocidades de quienes violentan los cuerpos y la voluntad de los y las “pobres” de la tierra, siendo en este camino luz que alumbra y sal que sazona y preserva.

Los/as firmantes, hemos visto que parte importante de las autoridades de Estado se reconocen como cristianos y cristianas. No dudamos de su praxis religiosa ni de la buena fe en la que ésta se basa. Pero hacemos un llamado a recordar la importancia de nuestras acciones, reconocidas como “frutos” según la metáfora bíblica. Y dentro de esas acciones está nuestro deber con los/as pobres y con quienes sufren los rigores de la opresión. Recordamos las palabras del Proverbista en el Antiguo Testamento cuando decía que: “Quienes oprimen a los pobres insultan a su Creador, pero quienes los ayudan lo honran” (Proverbios 14:31). Dicha “ayuda” no la entendemos como un acto vertical, que presupone nuestra superioridad. Por el contario, propugnamos como “artesanos y artesanas de la paz”, el entendimiento y el esfuerzo mancomunado con quienes luchan por un mundo diferente, en los que la justicia, la verdad y la libertad sean una constante. Para ello, comprometemos nuestros esfuerzos a colaborar en todas las instancias que reclamen nuestra participación. Esto, porque creemos que el mensaje cristiano consiste en “llevar la Buena Noticia a los pobres. [… En] proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor” (Lucas 4:18,19).

Santiago, enero de 2013.



Firmas del Comité de Iniciativa.

Luis Pino, Profesor de Historia
Daniela Aceituno, Trabajadora Social
Patricio Moya, Licenciado en Teología.
Andres Hurtado, Licenciado en Historia.
Karina Ojeda, Socióloga.
Josaphat Jarpa, Estudiante de Teología.

Firmas de adherentes a la declaración.

Sebastián Altimira Egresado de Derecho U. de Chile Iglesia NN
Jonathan Morales Altamirano Estudiante de Derecho, Universidad de Chile. Iglesia Metodista Pentecostal de Chile Revista Razón y Pensamiento Cristiano (www.rypc-org.org)
Andrés Hurtado Licenciado en Historia I.M:P
Camila Montero Salazar Socióloga
Pablo Vargas M Proyectista Mecánico Pentecostal Naciente
Javier Romero T. Estudiante de Periodismo / Comunicador Popular Bíblico Bautista tengomitribuna.com
RAÚL FRANCISCO SOTO MUÑOZ PROFESOR DE RELIGIÓN CATÓLICA IGLESIA CATÓLICA COLEGIO INSTITUTO AMÉRICA DE MAIPÚ
Jorge Omar Silva Flores Teologo Catolico
Rodrigo Díaz Raquelich Trabajador Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, El Alfarero
Camila Vergara Estudinte IELCH
Nicolas Vargas Estudiante Iglesia Evangelica luterana
jose estudiante metodista pentecostal
Indira estudiante
Patricia Navarrete Arriaza Estudiante Pedagogía en Religión
mario andrés aguirre lagos profesor historia y ciencias sociales Iglesia Presbiteriana de Chile
José María Jarry Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía Iglesia Católica.
Esther Baruja Estudiante de Maestría Iglesia Unida de Cristo
José Fuentes Castillo Estudiante Iglesia Bautista Eben-Ezer. La Florida
Esther Soto Marambio Estudiante Cristiana evangelica
Elisa Serrano Olivares Estudiante de Teología Comunidad Teológica Evangélica de Chile
Elisa Abigail Busto Serrano Estudiante iglesia Pentecostal Apostólica del nombre de Jesucrito
Sebastian Murillo Estudiante Catedral del Rey CEFIR
Harry Vollmer Estudiante de Historia, U. de Chile Iglesia Luterana
Patricio Valenzuela S. Ingeniero Informático
Javier Figueroa Estudiante
Elías Acevedo Estudiante teología. Seminario Teológico Bautista Iglesia Bautista Lo Prado
Carla Carrera Estudiante
Rodrigo Castillo Jofré Estudiante Iglesia Evangélica Luterana
Cristián Andrés Cepeda Oropesa Estudiante de Sociología. Asamblea de Dios ASA
German Quintana Profesor Iglesia Pacto Chile Iglesia Pacto Chile
Felipe Elgueta Traductor/Asesor Musical Iglesia Anabautista "Puerta del Rebaño"
Daniela Cheuquepan Estudiante Tecnico en Enfermeria
Cesar Lizana Ingeniero Cristiano Catolico AUC
Paulina Cabrera Interna 6° de Medicina Iglesia Luterana Martin Luther, Concepción.
Luis Cuevas Ingeniero Comercial Iglesia Evangélica Pentecostal
María Ester Garrido Cancino Docente Nuestra Sedñora de Los Parrales Militante Izquierda Cristiana de Chile
Daniela Macaya Egresada de Derecho
Patricio Vejar Laico Comunidad Ecuménica Martin Luther King
Hector Mendez Electricista