Los
relatos que se dan del nacimiento de Jesús desde los textos Bíblicos de Mateo y
Lucas, como así de las tradiciones posteriores, nos dicen que Jesús nació en un
contexto de completa vulnerabilidad, Hijo de una Madre “Soltera”, el evangelio
de Lucas lo sitúa en un pesebre, un lugar de comida de animales del campo, y el
relato en Mateo nos dice incluso que sufrió persecución, siendo movidos en
plena etapa de embarazo, huyendo a otro País para poder sobrevivir.
Misma
realidad que viven hoy tantos migrantes en América Latina, huyendo del “Poder asesino”,
para buscar un mejor vivir o simplemente sobrevivir, muchos de ellos niños y
niñas, que no logran la misma suerte de Jesús, sino que son muertos, otros
apartados de sus padres para ser vendidos a través de la trata de personas y
vivir como objetos de consumo.
En
el relato de Lucas señala además que fue acompañado por campesinos [Pastores], sujetos
alejados de la urbe, alejados del templo, de un lugar sin lugar, Mateo añade la
visita de unos “Sabios del Oriente” o “Reyes Magos” extranjeros con otras
creencias, otras culturas, realizando un acto intercultural, de compartir una
fiesta.